Categorias de relatos
· Otros...
Relato erotico:
Confecion: Entregue a mi esposa
Lidia y yo ya llevábamos 6 años de novios y ella había permanecido virgen hasta el día de nuestro matrimonio, ese día yo la estrenaría, pero algo sucedió, he aquí la historiaHabíamos planeado la boda desde 10 meses antes, todo salió a la
perfección; estuvimos muy contentos y bailamos como locos; nuestros familiares
y amigos también estaban contentos y Lidia se veía radiante.
<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office"
/><o:p></o:p>
Al terminar la recepción, mi flamante esposa y yo nos iríamos
a un lujoso hotel, a nuestra noche de bodas y al día siguiente partiríamos
a un paradisíaco destino de playa; pero aunque yo sabía lo que
vendría a continuación, quise pensar que tal vez las cosas serían
de distinta manera y podría estar tranquilo con Lidia.
<o:p></o:p>
Faltaban unas tres cuadras para llegar al hotel cuando un auto negro nos rebasó
a gran velocidad y me cerró el paso; tuve que aplicar los frenos a fondo
para no estrellarme, del auto bajaron tres tipos con pistolas en mano; abrieron
la puerta del lado de Lidia, la cual yo había dejado sin seguro a propósito
y con lujo de violencia dos de ellos la bajaron y la obligaron a subirse al
otro auto; el tercero se subió en el lugar del copiloto y encañonándome
me dijo: ?¡Sigue el auto o te mueres!?; yo le dije que no era necesario
que me encañonara, que cooperaría con ellos y recibí un
golpazo con la cacha de la pistola que me dejó viendo estrellitas a la
vez que recibía una orden de callarme y conducir. En silencio conduje
detrás del otro auto, que arrancó a gran velocidad. Todo fue tan
rápido, que nadie nos ayudó, así estaba planeado; solo
los gritos de mi querida Lidia retumbaban en mi cabeza adolorida por el golpe
recibido.
<o:p></o:p>
Tomamos rumbo a las afueras de la ciudad; aunque íbamos a gran velocidad,
ninguna patrulla hizo por detenernos, lo cual era mi última esperanza
de salvarme del tremendo embrollo en el que me había metido.
<o:p></o:p>
Todo sucedió casi un año antes de mi boda, tuve el mal tino de
meterme a unos negocios sucios y fraudulentos, que si bien me reportaron buenas
ganancias, también me hicieron conocer a una banda organizada de tipos
violentos, salvajes y a los cuales les importaba poco la vida humana.
<o:p></o:p>
El precio que acordamos que yo pagaría por la ayuda que ellos me brindaron
era excesivamente alto hablando en dinero; mucho más que lo que había
ganado y que, por cierto, ya me había gastado. Pero ellos estaban de
acuerdo con ciertas personas en las esferas del poder que podrían hundirme
si se sabía de mis operaciones; así que después de mucho
negociar, prometí lo único que podía entregarles: Mi esposa.
<o:p></o:p>
Mi sugerencia era que después de la luna de miel ellos podrían
disfrutar de una sesión de sexo con mi esposa, yo la drogaría
y no se daría cuenta, pero ellos querían más; me dijeron
que tendría que ser el mismo día de mi boda y que mi esposa tendría
que ser virgen o no lo contaría; por eso, ese ultimo año no le
insistí a Lidia en tener relaciones, cosa que había hecho desde
mucho tiempo atrás, le solté el cuento de que como ya faltaba
poco para casarnos, me aguantaría. Ella me lo agradeció pensando
que yo era muy comprensivo, pero la realidad era otra.
<o:p></o:p>
Lidia ya había cumplido los 25 cuando nos casamos; siempre me pareció
hermosa: De cabello largo color castaño claro y con su cuerpo delgado
y sus tetas firmes del tamaño de dos melones, me volvía loco.
También sus nalgas paradas y su pequeña cintura, así como
su nariz respingada y sus ojos grandes.
<o:p></o:p>
En todo eso pensé en el largo camino a la carretera, el cual recorrimos
en poco tiempo y tampoco podía dejar de pensar que le harían a
Lidia en ese momento en el auto y que pensaban hacerle después.
<o:p></o:p>
El auto negro se desvió por un camino más pequeño, avanzamos
hasta llegar a una entrada que solo una madera sobre dos postes indicaba. Uno
de ellos se bajó, quitó la madera y entramos ambos carros, luego,
el tipo colocó de nuevo la tabla y se subió al auto; arrancamos
de nuevo hasta llegar a una casa grande, de color blanco que resaltaba en la
oscuridad. Pero no nos detuvimos ahí, rodeamos la casa y avanzamos un
poco más; al final, llegamos a una cabañita, allí nos detuvimos
y el tipo que iba conmigo me ordenó bajarme.
<o:p></o:p>
Otro tipo abrió la puerta de la cabaña y salió; entre
dos llevaban a mi esposa aún vestida con su vestido de novia y el tipo
de la cabaña se le acercó; la tomó de la cara con una mano
y dijo: ?¡Con que esta es la putita!, ¿eh?, está bastante
bien; buen trabajo muchachos, métanla!?; Lidia gritaba y oponía
resistencia, pero para los tipos no fue difícil llevarla casi arrastrando
hasta adentro. Al entrar, me quedé mudo, había allí otros
tres tipos más que esperaban sentados en sillas alrededor de una mesa
de madera.
<o:p></o:p>
Iba a reclamar que ese no era el trato, pero si lo hacía me delataría
ante Lidia que yo la había vendido prácticamente, así que
solo alcancé a exclamar: ?¿Qué quieren?, ¡Déjennos,
les daré dinero, pero ya déjennos ir!?. Eso era parte del trato
que yo intentaría defendernos para que ella no se diera cuenta de que
estaba inmiscuido; pero el golpazo que recibí a continuación no
era parte del trato; fue allí donde me di cuenta de que, aparte de estúpido
por haber regalado a mi esposa, fui más estúpido al creer en esos
tipos que me habían prometido no maltratarnos y que solo estarían
tres de ellos con Lidia; aunque esa cifra me había parecido exagerada,
ellos no dieron ni un paso atrás y tuve que aceptar que fueran tres,
pero yo les había pedido que la trataran amablemente; pero ahora eran
ocho los tipos que estaban allí y al parecer todos tenían pésimas
intenciones y no solo eso, se veía que iban a tratar a Lidia sin compasión.
<o:p></o:p>
Entre tres tipos me ataron a una silla, sin posibilidades de moverme, luego
me metieron un trapo en la boca y me la sellaron con cinta, de tal manera que
no podía articular palabra; mucho menos gritar.
<o:p></o:p>
Uno de los tipos se acercó a Lidia y le dijo: ?Mira puta; tienes que
hacer todo lo que nosotros queramos o tu noviecito aquí presente pagará
las consecuencias y no creas que se moriría de un balazo, no; lo golpearíamos
frente a ti hasta que parezca un monstruo, ¿entendiste??. Lidia llorando
bajó la cabeza; me dolió verla humillada por unos gañanes,
pero yo mismo provoqué esa situación. El tipo le quitó
a Lidia el tocado de bodas y la tomó del cabello; la hizo levantar la
cabeza y volvió a preguntar: ?¿entendiste puta??.<SPAN >
</SPAN>Mi esposa respondió con un quedo ?si? y recibió otro
jalón de cabello: ?¡No te oí perra!?, ?¡Si, entendí!?,
gritó Lidia sin opción.. ?muy bien?, dijo el tipejo, ?ya nos vamos
entendiendo?.
<o:p></o:p>
Enseguida les dijo a los dos que la sostenían que la soltaran y una
vez que lo hicieron, él se abalanzó sobre Lidia como lobo a su
presa; la besó en los labios salvajemente y comenzó a acariciarle
los hombros desnudos; luego, jaloneó el vestido de novia hasta que empezó
a romperlo; noté que Lidia temblaba de miedo con los brazos a los costados
sin poder hacer nada. El tipo rompió parte del vestido, de tal manera
que los senos de Lidia quedaron descubiertos; solamente una vez ella me había
dejado chuparle un poco los pezones, en una noche de calor cerca de un parque,
pero me detuvo a tiempo; ahora, nada podía ella hacer para evitar que
el maldito tipo le besara las tetas; él las lamió como si fueran
caramelos durante un buen rato y luego se detuvo. Por la cara de Lidia rodaban
amargas lágrimas.
<o:p></o:p>
En ese momento me arrepentí, quise detener todo pero era demasiado tarde,
por más ruido que hice, nadie me hizo caso, todos se centraban en Lidia
y lo que hacía el que era el líder y que yo sí conocía.
<o:p></o:p>
El tipo miró a Lidia a los ojos y le ordenó hincarse; ella lo
hizo y él se bajó los pantalones; le ordenó chuparle el
miembro. Cuántas veces le había yo pedido a Lidia eso y nunca
se me hizo, ahora otro tipo sentiría por primera vez sus virginales labios.
Ella abrió la boca y con un gesto de asco empezó a chupar la polla
del tipo aquél; él colocó sus manos en la cabeza de mi
esposa y la hizo meter y sacar su miembro de sus labios; le ordenó que
le acariciara los huevos con una mano y Lidia lo hizo; el tipo cerraba los ojos
de placer y Lidia para huir de todo aquello, pienso.
<o:p></o:p>
Unos minutos después, el tipo hizo a Lidia detenerse y le ordenó
levantarse; luego la llevó hasta la mesa y la hizo doblarse sobre ella;
él levantó el vestido, jaloneó las blancas medias de mi
esposa hasta romperlas, las aventó y continuó con su pantaleta;
también la rompió y dijo: ?¡Miren que bonitos calzoncitos,
a esta puta si que le gusta calentar, ¿eh??. Acto seguido el tipo aventó
las pantaletas hacia mí, con tan buen tino que me cayeron en la cabeza;
todos rieron burlándose de mí.
<o:p></o:p>
Luego vendría el momento más difícil para mí, el
tipejo se colocó detrás de Lidia mientras ella gritaba: ?¡No
por favor, señor, no lo haga, yo soy virgen, por lo que más quiera,
tenga compasión!?. Sus gritos, lejos de despertar compasión en
los tipos, al parecer los excitaron más, ya que varios de ellos comenzaron
a decir: ?¡Ya cógetela, te lo está pidiendo, desvírgala
ya!? y como es lógico, el tipo no esperó; colocando sus manos
en las caderas de Lidia, empujó su miembro de golpe; el grito de Lidia
fue ensordecedor: ?¡Aaaaaaahhhhhh!?; el tipo sonrió y comenzó
a meter y sacar su verga de ella con fuerza, mientras le decía: ?¿Ya
ves puta?, sé que te gusta, no te hagas la mártir y disfrútalo!?.
Lidia lloró y rogó: ?¡NO, por favor, me está lastimando,
no siga por favor, se lo suplico!?; pero sus quejas no fueron escuchadas por
nadie, el tipo siguió metiéndosela mientras los demás festejaban
la hazaña tomando cerveza, whisky y tequila.
<o:p></o:p>
Comencé a llorar al ver que mi pobre Lidia estaba siendo desvirgada
por un tipejo sin conciencia ni entrañas, pero tuve que soportar eso
y lo que vendría después.
<o:p></o:p>
El tipo no se detuvo sino hasta que llegó su orgasmo, sacó su
verga de Lidia y soltó sus chorros de semen sobre el vestido de novia
que aún llevaba puesto; el vio su miembro y mostrándolo a los
demás les dijo: ?¡Si era virgen!?; yo no alcancé a ver bien,
pero creo que el tenía un poco de sangre en la verga. Luego, él
se dirigió a los demás tipos y preguntó: ?¿Quién
sigue??; todos dijeron que ellos eran el siguiente; el líder señaló
a uno y le dijo: ?Tu vas?. El tipo de inmediato se acercó a Lidia sin
disimular su alegría y se acomodó atrás de ella, en eso,
el líder le dijo que esperara y tomando a Lidia del cabello la levantó;
?Ayúdenme? pidió el líder y comenzó a jalonear el
vestido de novia. Todos sus cómplices se abalanzaron sobre Lidia y en
unos segundos el vestido estaba hecho tiras en el suelo y mi esposa se encontraba
totalmente desnuda frente a esos tipos.
<o:p></o:p>
Acostaron a Lidia en la mesa, boca arriba esta vez y la hicieron abrir las
piernas; de nuevo el tipo que tenía su turno se colocó en posición,
parado en medio de las piernas de ella, se las colocó en los hombros
y metió su verga de un jalón en ella; de nuevo Lidia gritó
y lloró, pero de nada sirvieron sus súplicas, el tipo entró
y salió de ella sin compasión, disfrutando con su maldad. El tipo
se inclinó sobre Lidia y comenzó a besar su cuello; ella estaba
volteada hacia mí con los ojos cerrados y los brazos quietos a los lados;
él bajó por sus hombros hasta llegar a sus tetas y luego de lamerlas
un rato comenzó a morderlas; Lidia pidió que no lo hiciera y quiso
empujarlo, pero él le sostuvo con fuerza los brazos a los lados. Ella
gritó y suplicó, pero el tipo siguió mordiéndole
los pezones y bombeando en ella hasta que terminó, pero él no
se salió. Lidia, humillada solo sollozaba en silencio con sus brazos
a los lados y sin moverse. Me sentí un miserable y quise morir.
<o:p></o:p>
En cuanto se salió, el siguiente tipo se acomodó y de inmediato
metió su verga, colocando las piernas de mi esposa a los lados de su
cintura, empezó a meter y sacar su miembro de ella y también se
inclinó deteniéndole los brazos; de igual manera que el anterior,
mordió los senos de Lidia haciéndola chillar, tal parecía
que eso lo excitaba más, porque mientras ella más gritaba, él
más duro se la metía. A veces se detenía solo para decirle
que estaba muy sabrosa o que era una linda puta, pero después volvía
a morderle los senos con fuerza, hasta que terminó soltando dentro de
ella todo su semen.
<o:p></o:p>
Los siguientes cinco no cambiaron nada, todos violaron a Lidia en la misma
posición y le mordían los senos gozando con sus movimientos al
tratar de zafarse por el dolor de la violación y las mordidas. Todos
se vinieron adentro, ante la desesperación mía y de ella.
<o:p></o:p>
Cuando estaban a punto de terminar otra preocupación me invadió;
los tipos no se habían preocupado por esconder su identidad y eso lo
habíamos acordado; ¿no pensarían que podríamos denunciarlos?
Y si era así, tal vez pensaban matarnos. Sudé frío de solo
pensarlo.
<o:p></o:p>
Lidia parecía muñeca de trapo cuando terminaron con ella, el
último tipo la dejó desmadejada sobre la mesa. ?Todo acabó?,
pensé y esperé a ver que sucedía.
<o:p></o:p>
El líder de los tipejos se acercó a Lidia y le ordenó
levantarse; ella lo hizo y él empezó a lamerle el cuerpo. Se detuvo
en sus tetas y mordió un pezón; Lidia reaccionó de inmediato
tratando de alejar al sujeto, pero ellos tenían todo planeado y esperaban
su reacción; dos de ellos le sujetaron las manos mientras el líder
seguía mordiéndole las adoloridas tetas. Lidia suplicó
que ya no lo hicieran y vi sus antes hermosas tetas tremendamente dañadas
por las mordidas de los individuos.
<o:p></o:p>
Después de que el líder se regocijó mordiendo las tetas
de Lidia, se enderezó y ordenó a sus cómplices colocarla
sobre la mesa, boca abajo, ellos lo hicieron y rápidamente ataron sus
manos y piernas a las patas de la mesa, dejándola en forma de X sobre
el tablón; Lidia llorando suplicaba: ?¡Ya déjenme por favor,
yo no les he hecho nada, por lo que más quieran, se los suplico, suéltenme,
déjenme ir por favor!?. El líder de los tipos la miró y
le dijo: ?¿Ya te quieres ir?, si apenas vamos comenzando putita, vas
a coger con nosotros hasta que nos hartemos de ti y te entreguemos a tu estúpido
novio para que cuando cojas con él ya estés entrenada jajajajajaja!?
<o:p></o:p>
Las risas de los tipos fueron como puñaladas para mí, deduje
que nos matarían en cuanto acabaran, pues no mostraban compasión
alguna.
<o:p></o:p>
El líder se fue al otro lado de la mesa y se subió a ella; hincado
entre las piernas de Lidia abiertas; preguntó: ?¿este pendejo
ya te la metió por el culo, puta??; Lidia no respondió y el tipo
se molestó, por lo que la tomó del cabello y la jaló, haciendo
que su espalda se curvara y dijo: ?¡Te hice una pregunta puta, contesta!?.
Lidia sintió el dolor y respondió: ?No, nadie me lo ha hechos
soy virgen, déjeme por favor?. Vi la sonrisa de maldad del tipo, que
anunció: ?¡Ahora van a ver como se desvirga un culo, aprendan gueyes!?
y enseguida<SPAN > </SPAN>acomodó su verga en el ano de Lidia,
que gritó desesperada: ?¡NO, no sea desgraciado, por favor, no!?
y yo me agité en la silla tratando de evitarlo, pero ninguno de los dos
pudimos hacer nada; es más, el tipo dijo: ?Miren al noviecito, quiere
ver bien lo que le hacemos a su vieja, acérquenlo más? y entre
varios de ellos cargaron la silla donde me tenían y la colocaron junto
a la mesa, desde ahí podía ver el costado de Lidia y parte de
su cara volteada hacia mí con el cabello encima de ella. También
veía sus nalgas levantadas y la verga del tipo a punto de entrar en su
culo, me dijo: ?Mira bien cabrón, para que sepas quien fue el hombre
que desvirgó a tu vieja por ambos lados? y comenzó a meter su
verga en el estrecho ano de Lidia. Ella aulló de dolor cuando la imponente
verga del tipo empezó a abrirse paso en su culito; cerré los ojos,
no podía ver más, pero sentí un tirón en el cabello
y otro tipo me dijo: ?No cierres los ojos puto, ve como lo goza tu vieja?. Pero
Lidia no gozaba nada, por el contrario, su boca estaba completamente abierta
emitiendo un grito interminable: ?¡Aaaaahhhh yaaaaaa, aaaaahhhh, yaaaaaa!?
y sus ojos también estaban abiertos como platos, como no queriendo dar
crédito a lo que sucedía.
<o:p></o:p>
El tipejo empujó hasta que sintió el fondo; luego empezó
a meter y sacar su verga del culo de Lidia, primero despacio, luego más
y más fuerte, mientras ella seguía gritando y llorando desesperada
por el tremendo dolor y yo me sentía a punto de desmayar.
<o:p></o:p>
Él continuó sodomizando a Lidia sin compasión, mientras
sus compinches desnudos reían y tomaban como enajenados.
<o:p></o:p>
Fueron minutos de intolerable dolor para Lidia, gritó hasta que quedó
ronca. El tipo no paró hasta que terminó, sacó su verga
de las nalgas de Lidia y soltó sus chorros de semen sobre sus nalgas,
su espalda y llegó hasta su cabello, humillándola aún más.
<o:p></o:p>
Lidia lloraba inconsolable, yo también lloraba sabiéndonos perdidos;
de repente, entre varios me levantaron y me llevaron al lado de la mesa donde
se veían los pies de Lidia y vi que el segundo tipo se subía a
la mesa a ocupar el lugar del primero; de igual manera se colocó para
sodomizar a Lidia y metió su verga en el adolorido culo de ella; también
bombeó con fuerza disfrutando de la violación mientras Lidia emitía
gemidos de dolor porque ya no podía gritar. Pero El tipo siguió
y siguió satisfaciendo sus bajos instintos en mi esposa sin compasión;
de igual forma, cuando terminó, sacó su verga y soltó chorros
de semen en la espalda de Lidia. Desde este nuevo ángulo, vi totalmente
la penetración de la verga del tipo en el culo de Lidia; aunque era repugnante,
la escena hizo que mi verga comenzara a reaccionar; afortunadamente ellos no
lo notaron.
<o:p></o:p>
Me cargaron de nuevo y me llevaron al otro flanco de Lidia. Entró el
tercer tipo e hizo lo mismo, solo que cuando él casi terminaba alcancé
a notar que su verga salía con sangre y me di cuenta que el culo de Lidia
ya estaba roto y muy lastimado.
<o:p></o:p>
Me volvieron a cambiar de lugar, quedando frente a la cabeza de Lidia que al
verme lloró con más fuerza, algo intentó decirme, pero
las lágrimas y lo lastimado de su garganta lo impidieron. Luego siguieron
los demás, siguiendo el ejemplo de los primeros, se cogieron a Lidia
por el culo y rociaron su semen en las nalgas y espalda de ella; todos terminaron
con la verga llena de sangre de mi mujer y a mi me cambiaban de lado con cada
nueva violación.
<o:p></o:p>
Cuando los ocho terminaron, Lidia ya no era nada de lo que había sido,
con el culo roto, humillada y vejada por tipos de mala calaña; empecé
a notar que ella se abandonaba, ya no se defendía ni gritaba ni se agitaba
tratando de soltarse, pensé que tal vez así sería mejor
para que su dolor fuera menor.
<o:p></o:p>
Pensé que ahora si había terminado todo, los tipos estaban agotados,
borrachos y tirados por doquier, ninguno se movía e incluso me pareció
escuchar ronquidos.
<o:p></o:p>
Me recargué en la mesa, a un lado de Lidia; trataba de zafarme las ataduras
sin que se dieran cuenta, pero me habían atado muy bien, lo intenté
inútilmente durante varios minutos hasta que vi que el líder y
otros dos tipos se acercaban y me quedé quieto. Ellos procedieron a desatar
a Lidia que no se movía, supe que seguía viva solo por su respiración.
Otros tipos se acercaron a mí y me desataron de la silla, me levantaron
y me ordenaron desnudarme; obedecí sin chistar, luego me hicieron acostarme
boca arriba en al mesa donde antes estuviera Lidia y con las mismas cuerdas
me ataron también en forma de X. Cuando terminaron, vi que habían
atado a Lidia con las manos y los pies juntos atrás de su espalda; colgada
de una viga del techo; la habían amordazado y la jalaron hasta encima
de donde yo me encontraba; debido a la manera en que la habían atado,
ella llevaba las piernas abiertas hasta las rodillas; luego ellos la fueron
bajando hasta quedar casi encima de mí.
<o:p></o:p>
Nos dejaron frente a frente unos segundos; el líder, al ver que mi verga
estaba flácida me preguntó: ?¿Qué, no te gusta tu
vieja?, si está re sabrosa, te lo digo yo que ya la probé?. Las
carcajadas de los tipos taladraron mis oidos mientras veía los ojos de
Lidia que me miraba ya sin esa chispa que siempre había tenido; ahora
sus ojos estaban fijos, oscuros, sin motivación alguna y una lágrima
asomó en uno de ellos; el tipo continuó: ?Mira estas tetas? y
con ambas manos apretó las tetas de Lidia; ? y estas nalgas? y las pellizcó;
?mira este precioso chocho? y colocó un dedo en el clítoris de
ella; ?¿acaso no te gustaría meterle la verga por la panocha??
y metió un dedo en ella; Lidia solo se quejaba quedamente y cerraba los
ojos; ?o, tal vez por el culo? y metió otro dedo atrás de ella
ante un gesto de sufrimiento de Lidia.
<o:p></o:p>
Como mi verga permanecía flácida, el líder y otro tipo
movieron a Lidia de manera que su cara quedó frente a mi miembro; le
quitaron la mordaza y le ordenaron chuparme la verga para que se parara. Lidia,
ya sin voluntad propia, comenzó a mamar mi verga haciéndome sentir
un placer que yo quería evitar, pero la humedad de sus labios me hizo
excitarme y una tremenda erección vino a mí, aun contra mi voluntad.
<o:p></o:p>
En cuanto ellos vieron que mi verga se paró, colocaron de nuevo a Lidia
en posición frente a mí; la bajaron poco a poco, controlando que
mi verga se fuera clavando en su panocha; Lidia emitió un pequeño
quejido y mi verga se fue metiendo en ella, provocándome un tremendo
placer; aún su panochita se conservaba apretadita; además sus
piernas no estaban muy abiertas, así que comencé a gozar con la
penetración que le hacía a mi esposa, pero era evidente que ella
no lo gozaba, pues se miraba ausente, los tipos nos ayudaron a movernos de tal
manera que mi verga entraba y salía de Lidia como si lo estuviéramos
haciéndolo nosotros solos.
<o:p></o:p>
Cerré los ojos concentrándome solo en el placer que sentía
al estar haciéndolo por fin con Lidia; y como supuse que esa sería
la única vez que lo haríamos, decidí gozarlo al máximo.
Y así fue, solo que un rato después, solté todo mi semen
sin poderlo evitar, pero el placer de ese orgasmo fue indescriptible.
<o:p></o:p>
Cuando terminé, los tipos bajaron a Lidia y la pararon junto a mí;
la hicieron limpiarme con la lengua la verga y los huevos del semen escurrido
y luego se la llevaron a un rincón. Yo levanté la cabeza para
ver lo que hacían. Ellos dejaron de prestarme atención a mí,
pero no me dejaban ver lo que hacían con Lidia, pues la rodeaban; cuando
se disiparon vi que Lidia estaba hincada en un rincón ; tenía
las manos atadas atrás y los ojos vendados.
<o:p></o:p>
El líder trazó una raya en el piso, dijo: ?desde aquí?
y se paró detrás de la raya; comenzó a masturbarse apuntando
hacia donde estaba Lidia; le ordenaron abrir la boca y un poco después
el tipo se venia y soltaba chisguetes de semen hacia ella; algunos de ellos
cayeron en sus tetas o en sus hombros, pero otros cayeron en su boca y el tipo
le ordenó tragarse el semen que le caía, Lidia obedeció
aunque se notaba que no le gustaba.
<o:p></o:p>
Luego, uno a uno los tipos fueron tomando el lugar del líder y jugaron
a ver quien atinaba más mecos a la boca de mi esposa y ella tuvo que
tragárselos todos. De la misma manera, quedó llena de semen por
todo el cuerpo.
<o:p></o:p>
Cuando terminaron, dos de ellos fueron por Lidia y se la llevaron hacia afuera;
luego, otros dos se acercaron a mi y me desataron. El líder me dijo:?Te
has portado bien, y consideramos que has pagado lo que nos debías, puedes
irte y llévate a esa vieja tan buenota que tienes; ya te la dejamos entrenadita,
cuando quieras, nos la traes para darle otro entrenamiento; pero eso si, nadie
debe saber lo que pasó aquí o ya sabes, no creo que quieras recibir
la linda cabeza de tu mujercita en una caja, ¿entendiste??. Al tiempo
que me quitaba la mordaza, le dije que si, tomé mi ropa, el maltrecho
vestido de novia y me salí.
<o:p></o:p>
Lidia estaba en mi carro, desnuda y atada al asiento del copiloto; la desaté
y le quité la venda de los ojos, nos fuimos de allí pero toda
nuestra vida cambió.
<o:p></o:p>
La presión fue demasiada, Lidia y yo nos tuvimos que separar porque
ella quedó muy traumada de lo sucedido ese día, al grado que nunca
me dejó tener sexo con ella de nuevo y yo no soportaba la idea de que
ella había sido de tantos antes que mía, así que decidimos
seguir cada quien por su lado. No la he vuelto a ver; por ahí me dijeron
que está en tratamiento psicológico, peor no sé si sea
verdad. Yo estoy saliendo con una chica de mi trabajo a ver si me ayuda a curar
las heridas.
__________________________
|