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Relato erotico:
Relato: Ella debajo de la mia
Mi querido despacho, una menuda habitacion extremedamente privada. Aquella silenciosa noche, termine pensando en lo que habia hecho, el tremendo riesgo y el morboso placer que obturaron mis venas durante un interminable rato que jamas olvidare.
Como todos los años, entre Enero y Agosto, hay un par de meses que, la
verdad, ni frio ni calor. Estas tan agusto.
Por aquellos tiempos, mi pareja de entonces, era una inteligente universitaria
extrañamente inestable e increiblemente interesante. Era una chica, de
tipo athletico, de esas a las que no les encuentras grasa aunque busques en
su merienda. Pero sus curvas mareaban al mas curtido marinero. Muy mimosa y
dulce, rubia casi platino, ojos enormemente celestes y una inmensa boca, tan
tierna, que querias dormirte en ellos cuando besabas sus labios.
Por aquel entonces, nunca habia visto una chica tan guapa y creo que el riesgo
al ridiculo, fue sometido por la recompensa de salir con ella, el dia que me
decidi a presentarme.
Desgraciadamente, tambien era una persona con un romanticismo exageradamente
dulzon. Era de mi agrado ya que adoro los puntos intermedios, pero, con ella,
disfrutaba mas de los momentos fuertes.
Aqui os relato uno de los mejores. Ya leereis los demas. Hay de todo.
Pues, un dia de estos meses de primavera, que tanto me gustan, decidi que ese
dia me apetecia seguir trabajando hasta la madrugada. Pero mi chica no paraba
de molestar por telefono. Me necesitaba, repetia de modo casi compulsivo. Asi
que decidi recogerla y traermela al trabajo.
Hecho esto, terminamos en mi querido despacho. Una pequeña y comoda
habitacion de pocos metros de superficie ocupada casi en su totalidad por una
gran mesa de madera pintada de negro brillante en forma de L.
Yo a un extremo, de lado, vestido todavia con la ropa del trabajo. Pantoles
de pinza, camisa a cuadros y el pelo recogido en una cola. Tecleando frenticamente
mi portatil para acabar esas lineas que tanto me preocupaban.
Ella al otro extremo, de frente, ropa comoda, sus interesante gafas de leer
y una inmensa trenza que rozaba su trasero respingon. Con sus apuntes de anatomia
humana y su carita de porcelana concentrada a fondo en sus estudios de fisioterapia.
Para mi aquella era una situacion ideal, ya que podia seguir trabajando sin
sentirme mal por no atenderla.
Lo unico que me preocupaba era preparar mentalmente una explicacion convincente
si venia mi jefe a la oficina a una hora tan tardia de la noche. Que, la verdad,
pense que contara lo que contara, mi jefe pensaria en su oficina usada para
cuestiones no profesionales.
Bueno, pense en trabajar hasta que ella se cansara de estudiar y mas tarde
irnos a dar una vuelta. Pero, lo que paso, se alejo mucho de mis conservadoras
espectativas para esa noche.
En un momento dado, cuando mas concentrado estaba en mis programas, senti como,
suavemente una mano rozaba mis pantalones de algodon hasta llegar a mi entrepierna.
Casi no me dio tiempo a mirar que pasaba cuando ya sentia mi cremallera sonar,
bajando hasta el fondo mientras se soltaba el boton de mi pantalon de una manera
tan complice que dejo mi ropa interior totalmente al descubierto. Vi como una
de sus suaves y delicadas manos, bajaban mis calzones a la vez que la otra empezo
a sujetar mi sexo de forma erguida.
Mi chica habia decidido que ya estaba cansada de estudiar esa noche y para
mi sorpresa, quiso demostrarme lo caliente que le ponia verme delante de un
ordenador.
De la penumbra inferior de mi mesa, surgio su linda carita que, adornada con
esos inmensos labios, se acercaba peligrosamente a mi sexo ya tomado por su
mano derecha. Abrio lenta y eroticamente su boca y lo hizo desaparecer completamente
dentro. Durante unos segundos me volvio loco con su lengua, corto mi respiracion
y a la vez la lleno de jadeos y respiraciones que ni podia controlar.
Unos segundos despues, lo saco y empezo a acariciarlo incesantemente con la
lengua en su parte posterior. Algo que ella sabia perfectamente que me volvia
loco. Mi sexo crecio tan rapidamente que cuando quiso hacerlo desaparecer de
nuevo ya era imposible.
Su mano derecha empezo a acariciarme ritmicamente mientras dejaba su boca quieta
sujetando la punta.
Poco rato despues, ante semejante calenton, gire mi cabeza sugiriendole la
superficie negra y empapelada de la mesa. Pero ella sin dejar de acaricierme,
nego esa posibilidad con la cabeza.
Eso ya me puso supercaliente, ya que nunca una chica me habia dicho que no
durante esa cuestion. Siempre prefieren mi sexo dentro de su vientre. Se veia
que estaba disfrutando al ver como me retorcia de placer sobre mi mullida butaca
de trabajo.
Pero mi sorpresa fue mayuscula cuando, al aumentar hasta el limite mis jemidos
de placer, ella exclamo mirandome fijamente: "Quiero que veas como te vas
en mi boca".
Aquello disparo mi erotismo hasta tal punto, que no me dio tiempo a retirarme.
No era de mi agrado hacer eso en la boca de una chica a la que queria, pero
... cuando vi como salpico su cara, su boca y como lo bebia a la vez que su
cara se llenaba de gozo al sentir el placer que me estaba dando.
Dios mio. No esperaba todo aquello. Estaba hirviendo en sexo. La levante al
vuelo, la puse suavemente encima de la mesa, boca arriba, la desnude, la acaricie
y la limpie casi todo al mismo tiempo. La acerque con un suave tiron hacia el
borde de la mesa. Separe sus piernas y aprovechando que mi sexo todavia goteaba,
la meti hasta el fondo de una forma tan rapida y dura que, si no hubieramos
estado los dos tan humedos, el grito de placer hubiera sido de dolor.
En ese momento mi cabeza estaba llena de amor, cariño, pasion y gratitud
por semejante demostracion de habilidad sexual. Pensaba en recompesarla debidamente
por semejante alarde bucal.
Asi que me concentre para darle el mayor placer posible dejando energias para
el momento final.
Su linda cabeza se levantaba de la mesa y se estiraba hacia atras dejando su
cuello marcado de venas tensas por el placer. Se sujetaba los pechos de una
forma sensual y los apretaba tan eroticamente que pense que no podria aguantar
mucho sin volver a vaciarme.
Pero ella estaba extremadamente caliente y a los pocos minutos empece a notar
las inequivocas señales de la llegada de su orgasmo. Entonces, deje sobrevenir
la sorpresa. Justo cuando ella estaba en el extasis mas absoluto, aumente el
ritmo ya casi insostenible de mis abdominales de forma que no deje bajar su
orgasmo hasta bastantes segundos mas tarde. A la misma vez, tense al maximo
mi bajobriente y los aprete contra su clitoris y aun asi, cuando parecia que
ya terminaba, volvi a aumentar el ritmo hasta empezar a encadenar un precioso
multiorgamos de mi chica que parecia morirse encima de sus apuntes de anatomia.
Uno, dos, tres y al cuarto grito del subidon de su orgasmo note que mis abdominales
empezaban a pincharme avisandome que ya no seria sano seguir ni un solo segundo
mas. Pare poco a poco, retire la presion de mi pubis sobre su clitoris ya que
le empezaria a molestar en segundos, note su sudor bajar hasta la mesa, estaba
mareada, perdida, pero no paraba de respirar intensamente mientras mantenia
sus ojos cerrados a cal y canto.
Me eche a su lado y la abrace, tenia todo el torso rojizo por el golpe de calor
y la cara blanquita a causa del mareo, deje que se recuperase mientras yo retomaba
mi respiracion normal. Le di un lijero beso en la mejilla y le dije cuanto la
queria.
En ese momento, escuche el rumor de mi peor temor. La puerta exterior de la
oficina resono seca al abrirse, los pasos inconfundibles de mi jefe sacudieron
mis oidos, mi chica ni se enteraba pero yo palidecia. Mi amado trabajo se iva
por el retrete en dos segundos. Por suerte la puerta de mi despacho estaba cerrada
y no se si por complicidad masculina o por no darse cuenta, mi jefe se marcho
sin acercarse lo suficiente como para provocar nuestras acelarada recoleccion
de ropa.
Aquel dia, decidi no hacerlo nunca mas en la oficina, pero ... desde entonces,
cada vez que entro a ese despacho que ya no me pertenece y contemplo esa mesa,
mi sexo y mi corazon recuerdan a aquella chica y aquella situacion.
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