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Relato erotico:
Casada: De fiel casada a... III
(Capitulo III: Nuevas perspectivas laborales)
la mañana siguiente cuando me desperté, Pedro me había preparado
el desayuno y el baño e incluso me había elegido la ropa para ir
a trabajar.
Al ir a vestirme vi que no había ropa interior, por lo que le pregunte
el porque, me contesto que mis pechos merecían estar libres y que si
me encontraba incómoda en el trabajo, por cierto luego hablaré
de el, que al día siguiente me elegiría un sujetador, y que respecto
a las bragas, con los picores era mejor no llevarlas durante unos días.
El caso es que me convenció, así que allí estaba yo con
mi falda hueso, mi blusa amarilla de seda y mi chaqueta color crema...¡y
sin ropa interior! A punto de ir a trabajar en mi primer día de mujer
compartida.
Mientras iba en el coche, me dijo Pedro que mi marido había llamado
el domingo por la tarde desde Amsterdam y que no me despertaron pues el dijo
que no lo hicieran, pero que volvería a llamar por la tarde ese día.
Prometí hablar de mi trabajo: pues bien soy ejecutiva de cuentas de
una empresa publicitaria por lo cual me paso el día de reuniones y visitando
clientes.
Esto viene al caso porque cuando llegue a la agencia, note como algo extraño
en los compañeros del trabajo: los veía como mas hombres, mas
machos y mas apetecibles, y algo les debía yo irradiar, pues algunos
que eran amables conmigo pero nada mas, notaba que me desnudaban con la mirada...¡
y la verdad es que poco tenían que quitarme de ropa aquel día!.
La mañana paso entre miradas mas o menos lascivas y alguna que otra
insinuación, sobre lo guapa que estaba y el conjunto que llevaba, puesto
que debido al calor hube de quitarme la chaqueta en el trabajo, con lo cual
mis pechos bailaron según les vino en gana para deleite de mis compañeros,
a alguno de los cuales sorprendí asomándose a mi escote mientras
veíamos unas pruebas de un anuncio y yo me inclinaba sobre la mesa de
dibujo.
Lo que me mal traía era el picor de mi coño, y buscaba cualquier
momento para darme una rascadita disimulada.
Mi primer día de mujer fatal en el trabajo me gusto y al final de la
mañana tenía una cita con un importante directivo de una empresa
que quería encargarnos una campaña para televisión.
Le recibí en mi despacho y le ofrecí algo de beber.
Desde el principio note que no perdía ojo a mis pechos y sobre todo
a mis piernas."¡si supieras que no llevo bragas!", pensaba yo
para mis adentros.
Hablamos de temas de trabajo y ya a punto de despedirnos se me quedo mirando
y me dijo:"¿sabes que hoy estas muy atractiva?, si quieres te invito
a comer", yo sonreí y le dije que no que tenía otros planes,
pero según me volvía hacia mi mesa para coger unos papeles, me
fije como se perdían sus ojos hacia mi culo, que con la fina tela de
mi falda y sin bragas se mostraba sin duda apetecible.
Me volví de pronto y le sorprendí aceptando su invitación.
Llame a Pedro para decirle que no viniera a buscarme que tenía trabajo
y después me llevarían a casa, que avisara a Javier.
Me recordó que debía estar en forma pues me esperaba una tarde
noche de orgía, a lo cual, estando en mi despacho josé Carlos,
el susodicho ejecutivo, me resulto doblemente excitante, por lo cual le dije
que no se preocupara, "quedaréis ampliamente satisfechos",
fueron mis ultimas palabras ante una extraña mirada de josé Carlos,
mientras colgaba el teléfono.
"Cuando quieras nos vamos", le dije ofreciéndole el brazo,
Sonrió y tomándome del mismo salimos de mi despacho, ante la
sorpresa de los presentes, puesto que nadie había logrado hacer el negocio
con josé Carlos, pero como bien sabéis... "pueden mas dos
tetas, y en este caso ademas de un culo, que cien carretas".
Hace unos días apenas 72 horas, hubiera sido incapaz de salir del trabajo
del brazo de un cliente y orgullosa de mis atributos femeninos, como lo hacia
en ese momento.
Fuimos a un caro restaurante y durante toda la comida no paro de hablarme de
lo guapa que estaba, que no se había dado cuenta hasta ese día
de mi atractivo, que debía estar ciego, etc.
Cuando llegamos al postre tras una comida que le iba a costar un riñón,
me lanzo el ataque:
"Ana",me dijo,"veras, resulta que tu eres toda una hembra, ya
se que estas casada y no quiero que esto que te voy a decir pueda romper nuestras
amistad o nuestra relación laboral que pese a todo creo que va a ser
duradera", carraspeo "yo quisiera decirte lo hermosisima que estas,
lo atractiva, y me gustaría conocerte mas profundamente, sin que te lo
tomes a mal," hizo una pausa y me miro intensamente a los ojos.
Yo trate de mantenerle la mirada mientras continuaba hablando:
"Quisiera charlar contigo de tus gustos, de tus hobbys, que nos conociéramos
mas a fondo, si quieres puedes decir que no, que no pasara absolutamente nada
y todo seguirá como antes", se detuvo,"¿quieres venir
a mi casa a tomar una copa?"
Le mire como sorprendida y al tiempo recatada, pero desde la segunda palabra
sabia que me quería llevar a la cama, lógicamente la formula era
la invitación a su casa a tomar la copa "nada mas", en fin
que se estaba poniendo cachondo y ya no eran los millones del contrato, sino
que simplemente a mi me apetecía probar otra mas, pues miguel me había
montado dos meses de orgía controlada y yo quería hacer algún
ejercicio fuera del curso, para al final sacar nota.
"Bueno...", hice como que dudaba,"..pero solo una copa nada
mas, eh", y me hice la cortita.
Se le iluminaron los ojos como satisfecho de haberme llevado al huerto, pero
aunque yo sabia que iba a terminar en su cama y con su polla dentro, el no lo
sabia, o al menos no estaba seguro de ello, así que se lo iba a poner
un poquito difícil.
Salimos del restaurante y el aparca coches nos había traído su
Bmw a la puerta.
Me abrió solicito la puerta, mientras sus ojos se recreaban en mi escote,
y después subió por el otro lado, yo me senté como distraída
por lo cual la falda se me subió lo suficiente como para que el intuyera,
pero no viera nada, salvo mis apretados y hermosos muslos.
En el trayecto hacia su apartamento hablamos de temas banales como el calor,
o como estaba el mercado de la publicidad, o los gastos de una campaña
importante, mezclamos temas, pero sus manos se morían por tocarme y sus
ojos trataban de adivinar que había bajo aquella falda.
Llegamos a su casa y ventajosamente se accedía a su apartamento desde
el garaje, por lo cual no había control, así que pensé
la cantidad de chavalas que josé Carlos se habría cepillado en
su casa.
En el estrecho ascensor trato de no acercarse mucho a mi, pero yo empecé
el juego rozandole el brazo con mis pechos, e inclinándome con el pretexto
de no se que, de forma que pudiera verlos a través de mi escote, lo cual
le puso mucho mas cachondo.
Rápidamente hice un gesto de cerrarme la blusa, y el se sonrojo como
un crío pillado en falta.
Salimos del ascensor y el paso delante para abrirme la puerta de su casa.
Un pequeño y coqueto apartamento, con un salón, un dormitorio,
una cocina y un cuarto de baño.
Era confortable.
Me miro y me dijo que, que quería tomar. Se quedo sorprendido cuando
le dije que un zumo de algo.
"Eh",me dijo,"ese no era el trato, yo te he invitado a tomar
una copa".
"Bueno",respondí,"pues ponme un poco de coñac".
Se fue al mueble bar y me trajo mi coñac mientras el se ponía
el sempiterno whisky que parece hecho para estos casos.
Se sentó junto a mi en el sillón y empezó a hablarme de
sus gustos de sus hobbys.
En un momento determinado cruce distraída las piernas y sin duda el
debió ver mi sonrosada y pelada rajita, pues dio un pequeño respingo
y se quedo fijo en mi entrepierna.
"...y sexualmente que te gusta", me pregunto de pronto.
Yo le mire fijamente y le dije sonriendo con cierta complicidad, mientras balanceaba
mis entreabiertas piernas, y trataba de poner una voz sugerente:
"Por supuesto mi marido", le conteste.
"Me imagino",dijo,"pero de no ser tu marido quien te gustaría
que te jodiera"
"Bueno...",empecé yo, descruzando las piernas de forma que
el pudiera ver mi coño sonrosado, ya algo húmedo, y totalmente
rasurado,"...pues hay muchos, todo el mundo tiene sus fantasías
sexuales alguna vez, y a ti...¿con quien te gustaría follar en
este momento?"
Me miro indeciso, y algo inquieto, como temiendo que al decirme lo que iba
a decirme yo saliera de estampida de allí, así que lo dijo como
un susurro:
"Por supuesto...¡contigo!"
"¿como has dicho?", pregunte yo como si no le hubiera oído.
"Si, follar contigo", volvió a decir un poco mas alto.
Yo le mire sonriendo, y comencé a desabrocharme la blusa, aunque ya
pocos botones me quedaban por abrir.
Se quedo como petrificado, entonces sin acabar de desabrocharme, empecé
a aflojarle el nudo de la corbata.
Me miro como anonadado, y nerviosamente se fue quitando la chaqueta, mientras
yo me quitaba del todo la blusa y me ponía de pie ante el.
Me miro de abajo arriba exclamando "¡caray, vaya pechos Anita!",
y se levanto empezando a magrearmelos.
Aproveche para ir quitándole la chaqueta y le desabroche el cinturón
del pantalón, entonces el me desabrocho la falda y se quedo perplejo.
"¿no llevas bragas?...y ademas tienes el coño afeitado!",
me dijo mientras metía una de sus manos entre mis piernas,"que sensación
mas ideal, nunca he follado con una tía con el chocho pelado", exclamo
como un niño que encuentra un juguete nuevo.
Fue entonces cuando me di cuenta que se le habían caído los pantalones
y que de sus calzoncillos, trataba de liberarse un aparato que no era nada del
otro jueves, pero me podía dar un poco de placer.
Me agache y ante su sorpresa comencé a mamarsela de forma salvaje.
Se dejo caer sobre el sillón mientras gemía y me sujetaba la
cabeza entre sus piernas.
"Aaasiii, mas, chupamela mas, aassiii", gemía.
Estuvimos durante un rato en esa posición hasta que yo note una dureza
suficiente, momento en el que me separe.
"¿que haces?",me dijo,"¡sigue!"
"No tío, yo he venido aquí a que me folles, no a mamartela"
Se quedo alucinado, mientras yo me levantaba y me dirigía al dormitorio.
Se levanto como un rayo y me pillo a mitad de camino empujándome boca
abajo al suelo, y sentándose a caballo sobre mi culo, mientras sujetaba
mis brazos contra el suelo.
"¿así que quieres guerra?...¡pues vas a tenerla!",
sentí como metía sus manos bajo mis pechos y me hacia rodar sobre
el de forma que quede encima de el pero de espaldas, entonces me semiincorporò,
y abriéndome las piernas me endoso su corta pero dura estaca entre las
nalgas, haciendome sentar sobre ella.
¡por que siempre empiezan por el culo!, pensaba yo mientras josé
me iba metiendo y sacando su polla con una energía de desesperado.
Me hizo correrme dos o tres veces en esa posición y el llego de forma
delirante dejándome una carga de cálido fluido explorando mi recto,
mientras me decía que estaba satisfecho de encularme, pues ese había
sido su objetivo desde que me conoció en la agencia y que se había
apostado con un directivo de su empresa, que me acabaría llevando a la
cama.
¡pobre infeliz!, pensé yo, si supiera que la que le había
seducido había sido yo...
Me dijo que tenía el culo mas apetecible del mundo y que pasaba de follarme
por delante, pues lo que a el le enloquecía era mi culo.
Cuando termino, se derrumbo sobre mi y me beso en el cuello, yo tras unos momentos
me levante y me fui al baño donde tras ducharme me vestí.
Al salir el estaba sentado en el sillón con el whisky famoso.
"Ha sido fantástico", me dijo.
"No ha estado mal", conteste yo sentándome frente a el en
el sillón con las piernas entre abiertas.
"¿como que no ha estado mal?", me contesto un poco molesto.
"Bueno..., la verdad es que ha estado bien, pero me falta catarte por
el coño...",hizo ademán de levantarse y sujetarme,"...pero
hoy no tengo tiempo, tengo dos mas en la cola esta tarde, mañana nos
veremos", y levantándome salí del apartamento, viendo de
reojo como se quedaba totalmente planchado.
Baje a la calle y me metí en una cafetería desde donde llame
a Pedro para que fuera a buscarme.
Me dijo que estaban muy enfadados conmigo y que cuando llegara a casa me iba
a enterar pues tenía visita y miguel había llamado dos veces.
Me intrigo lo de la visita, y le dije a Pedro que me adelantara algo, pero
no quiso hacerlo y me dijo que en 20 minutos estaba allí.
Estaba tan ensimismada con mi café pensando en aquella visita, que no
me percate que al cruzar las piernas, un chaval de unos 20 años se estaba
poniendo ciego a ver mis muslos y mis nalgas, me gusto la sensación de
sentirme semidesnuda frente a aquel chaval en una mesa de un bar, le guiñe
un ojo y me gire, descruzando las piernas, de forma que por un momento vio mi
coño pelado al aire.
Al pobre muchacho se le abrieron los ojos como platos, momento que aproveche
para volver a cruzar las piernas ahora con mas recato y bajarme un poco la falda.
El chaval se quedo un poco cortado, y yo pensé que después de
tanto tiempo un tío de veintitantos no me vendría tampoco mal,
hice ademán de levantarme e ir hacia donde el chaval estaba, pero en
ese momento oí que me llamaban.
Fue una lastima, pero aun quedaban muchos días de aquellos dos intensos
meses.
Pedro llego antes de lo previsto, y la verdad es que no parecía muy
contento.
"¿donde estabas?", me pregunto,"hemos llamado a tu agencia
y nos dijeron que habías salido con un ejecutivo a comer",hizo una
pausa y añadió,"...habías salido o...te habías
salido?", me miro mientras me levantaba de la mesa, e insistió,
"¿solo...a comer?..."
"¡a ti que te importa!", le dije muy enfadada mientras salía
de la cafetería.
"No si a mi me da igual, yo te voy a dar por culo y a follar cuando quiera,
pero tu marido llamo varias veces, y sobre todo el que esta cabreado es "don
Jaime", me dijo.
"¿quien?", pregunte yo.
"Ya lo veras", me dijo mientras nos poníamos en marcha.
No me hablo durante todo el recorrido lo cual me dejo perpleja.
Aquello empezaba a ser raro, no sabia quien era el tal "don Jaime",
y ademas me molestaba que Pedro se enfadara conmigo y que mi marido, que me
había metido en esto, también se mosqueara."¿y Javier?",
le pregunte.
"Dice que cuando llegaras hablaríais".
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