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Relato erotico:
Casada: De fiel casada a... VI-a
(Capitulo VII: Paseando al perro, primera parte)A la semana siguiente, yo seguía con mi horario de jefe, ósea iba
tarde por la mañana y salía tarde por la noche, mas que nada porque
tenía que cumplir mi horario sexual con el equipo de guardia de la empresa,
ya que tras dedicarme a Miguel exclusivamente durante unos días, este dijo,
que era un "romantico" y que le gustaba mas follarme con sus compañeros
del curro, que le gustaba compartir, y algunas sutilezas mas...
Luego me entere que les cobraba a dos mil pelas la jodienda, y bien que les
rentaba pues alguno me follaba dos veces en un par de horas.
La verdad es que los chicos se lo pasaban bien conmigo: me tenían desnuda
por el control y de vez en cuando me pellizcaban o me pedían que se la
chupara un rato y luego me jodian o me daban por el culo.
Una tarde estabamos en esas cuando Miguel, el supervisor jefe, me cogió
por detrás y me tiro literalmente sobre la mesa de control boca abajo.
Mientras me follaba por detrás y me levantaba la cabeza agarràndome
del pelo me contó su "nuevo servicio":
"Mira rica, he pensado que voy a ponerte a disposición de toda
la plantilla de seguridad, unos 15 tíos, pero no solo en esta oficina,"
me dijo mientras me follaba, "asì que presta atención a lo
que te voy a contar, y empezaras mañana".
"Por supuesto", añadió, "que no lo harás
gratis..., Pues ellos me pagaran a mi una cantidad y si rindes bien yo te daré
un 10 por ciento de lo que saquemos cada semana... )te parece? " y sonrió.
¿me podía yo negar?, Por supuesto que no, así que asentí
con la cabeza.
Al dia siguiente al llegar al control, Miguel me sorprendió con uno
de sus uniformes:
"Quítate toda la ropa y póntelo", me dijo.
Después baje con el al garaje de la empresa y me hizo subir al furgón
de seguridad que iría recogiendo a las patrullas de los diferentes edificios.
La historia estaba en que en la parte trasera del furgón debían
follarme los que salían de guardia, así que posiblemente durante
las dos siguientes horas, me joderian unos cuatro o cinco tíos.
Eso si tuvo el detalle de habilitarme una cámara acorazada dentro del
blindado para que pudiera tener intimidad... En un habitáculo de 2x2
donde debían follarme de pie o contra la pared.
Así fue, y ya a punto de terminar la ruta mi coño estaba hasta
el iden, cuando al llegar al ultimo relevo, en una especie de casa de campo
en las afueras de Madrid, me sorprendió ver allí a Miguel.
"Hola perra te lo has pasado bien", me dijo maliciosamente, "pues
ahora viene lo mejor… sìgueme!".
Fui con el hasta el garaje de la casa donde me hizo quitarme el uniforme, bastante
estropeado de tanto quitármelo y ponérmelo, pues por mi hubiera
estado desnuda todo el recorrido pero mas de uno quería desnudarme...,
Y me dio unas braguitas tanga negras transparentes y un sujetador de cuero muy
escueto.
"Ponte esto", me dijo, y alargándome unas botas que me llegaban
hasta medio muslo añadió, "y estas botas".
La verdad es que debía tener una pinta increíble pues el propio
Miguel harto de jugar conmigo, parecía excitado.
Salimos fuera y mientras nos dirigíamos a un lugar del jardín
de aquella finca, yo notaba como una especie de gemidos o algo así.
Al doblar la esquina de un cobertizo, vi una enorme perrera con casi una docena
de doberman, que empezaron a rebullir inquietos.
Me quede petrificada, pero Miguel me tranquilizo:
"No te preocupes que no te harán nada," dijo mientras me echaba
un spray por el cuerpo, y añadió "pues vas conmigo, espera
aquí", me dijo.
Entro en la perrera y saco tres enormes perros que le seguían dócilmente
y que al verme se acercaron a olisquearme.
"No hagas ninguno movimiento brusco y no te harán nada", me
indico. Me alargo un collar como los que llevaban los perros y tras colocarmelo,
saco una traílla para cuatro perros y se la engancho a los tres que estaban
allí, se volvió hacia mi:
"Arrodíllate", me dijo.
Así lo hice y el cuarto enganche lo unió a mi collar.
"Ponte a cuatro patas como ellos", me dijo.
Me coloque en esa posición y entonces Miguel me dijo que me moviera
muy despacio entre los perros, que ya me chupaban por todas partes, sin abandonar
la posición canina.
El situado detrás iba avanzando controlando la traílla.
Las botas que me había dado, me protegían las rodillas, pero
al verme poner las manos sobre el suelo, me dio unos guantes para protegérmelas.
De esa guisa y rodeada por los tres doberman, di con ellos una vuelta al edificio,
haciendo la ronda, unida a la traílla.
Miguel hablaba con los perros y les decía cosas:
"Venga zurro no seas vago, muévete,...tranquilo boby no pasa nada,...chaka
sigue, sigue,..."
Se dirigió entonces a mi:
"Y tu perra...)como vas?...(no hables!, Solo asiente con la cabeza si
estas bien... O como mucho gruñe y gime como ellos pero suavemente...""
Asentí...
"eso esta bien!...
Estuvimos como una hora dando la vuelta, volvimos pasado ese tiempo a la perrera
y tras desengarcharnos de la traílla, Miguel volvió a guardar
a los perros en la perrera, yo me iba a levantar, cuando me dijo:
"Sigue así, a cuatro patas..."
Le mire para protestar...
"Y no hables o te meto dentro con ellos..."
Me obligo a engancharme a una cadena y comenzó a tirar de mi camino
de la casa:
"A cuatro patas hasta que yo te diga, eh..."
Cuando llegamos al garaje, me hizo chuparsela a cuatro patas, y luego me enculò.
Después me hizo vestir y en el furgón de seguridad volvimos a
la oficina.
Durante tres días esa fue la historia, hasta que llego el fin de semana.
El sábado y el domingo perdía de vista todo aquello. A veces
estaba cansada y mi coño era ya como un túnel, al igual que mi
culo. En el ultimo mes y pico había sido follada mas que en toda mi vida.
Ese fin de semana fue mucho mas tranquilo, pues Javier y Pedro estuvieron fuera
y Don Jaime vino un par de veces tan solo a ver el estado de sus "posesiones"
y por supuesto a disfrutarlas.
Pero salvo eso, dormir y comer como una cerda, aprovechando para mantener mi
moreno en la piscina del chalet, ya que debía exhibirme desnuda por una
finca...de vaya Ud. a saber quien...aunque pronto lo sabría.
Mientras tanto en mi trabajo todo iba viento en popa. Seguía ganando
cuentas, con el sudor de mi cuerpo y los jugos de mi conejillo, y por tanto
mi sueldo y comisiones seguían subiendo.
Aquel lunes, me llamo el director de la empresa, para decirme que presidiría
la reunión de ejecutivos de cuentas de esa semana, y que esperaba que
les diera un discurso sobre el trabajo, mis métodos de captaciòn,
la forma de contacto, etc. ..., Seguro que el hombre no estaba al tanto de mis
"métodos"... O si?.
Así que el martes llego la reunión.
Yo le había dicho a Miguel que el lunes no podríamos seguir nuestro
habitual "trabajo extra" con lo que fue comprensivo, por tanto dormí
como una niña, traviesa pero niña al fin de alcabo, para estar
radiante para la reunión.
Cuando llegue a la sala de juntas, alrededor de la mesa siete jóvenes
hombres con su traje y su corbata y tres chicas, arregladitas pero un poco grises,
me esperaban.
Pedro, que se encargaba de elegirme la ropa, me había sacado un vestido
de una pieza con una falda de vuelo, bastante vaporosa, y ligeramente entallada
en la cintura, aunque no transparente, que se completaba en la parte de arriba
con un cuerpo suelto bastante escotado, de color amarillo limón, que
era lo único que junto a un tanga blanco minúsculo, componían
toda mi vestimenta.
Pude notar los gestos de admiración de los hombres y las caras de envidia
de las tres jovencitas, cuando entre en la sala de reuniones.
El director me presento y durante treinta minutos les hable de la captaciòn
de clientes y de las armas "ortodoxas" por supuesto, que deben usarse
en dicha captaciòn.
Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes
se dio por terminada la reunión.
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