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Relato erotico:

Relato: El policía y yo


Cierta noche de un día Domingo, circulaba por la zona "nice" de la ciudad donde vivo, sin rumbo fijo ni objetivo definido, por lo que no sabia que quería o que buscaba o si solo hacia tiempo para buscar el sueño.

Lo cierto era que daba vueltas en mi deportivo, sin percatarme de que otras personas si se daban cuenta que yo pasaba y volvía a pasar, por determinado sitio, sin que yo reparara en nada o nadie. En unas de esas tantas vueltas, vi que alguien señaló con su mano al verme pasar, miré por el retrovisor y no pude definir quien me hacia señales.

Di la vuelta por el lugar y la persona en cuestión estaba ubicada enfrente de un hotel de mediana categoría a todas estas eran la 10 de la noche, pasé mas despacio que de costumbre y pude ver que era un policía con su traje azul, quien metía su mano, esta vez lo pude ver con mayor detalle y se trataba de un policía muy joven y de cuerpo bien formado aunque no muy alto de estatura.

Ya interesado en el joven policía, volví a pasar de nuevo y esta vez si detuve el carro enfrente de donde él estaba, se acercó y después de saludarme me preguntó en que andaba.

A lo que respondí: Quemo tiempo esperando que me dé sueño.

Por respuesta obtuve una frase muy directa y concreta.

"Tu y yo sabemos en que andas, el personal del hotel sale a la once y solo quedo yo y un señor mayor, que no tiene ningún tipo de reparos en alquilarnos una habitación, solo tienes que pagarla y asunto resuelto". Si quieres pasa un poco después de las once para que hablemos con mayor claridad.

Ante tanta sinceridad y de solo pensar en lo rico que estaba el policía, ya tenia una erección de mil demonios, por respuesta le di:

A todas estas que hay para mí. Que gano yo en una habitación contigo.

Pasa a esa hora y lo sabrás, me dijo.

Continué dando vueltas, no sé si buscando sueño o esperando la hora de ver al policía de nuevo, lo cierto era, que no podía apartar de mi mente la bella carita del vigilante del hotel. A todas estas todas, las imágenes coincidían en el paquete que me había mostrado disimuladamente. Por lo que resolví y decidí esperar por la hora convenida, por lo que fui a la casa a recoger mis cosas de aseo diario y la ropa que usaría para ir a trabajar al siguiente día, pensando que pasaría toda la noche en el hotel.

A eso de las once y diez, estacioné el carro frente del hotel y allí estaba mi policía esperándome. Se acercó y le dije: Que es lo bueno que hay para mí aquí:

Por respuesta me dijo: Yo, con guevo de alta calidad y dispuesto a satisfacer tus nalgas deseosas de ser amadas.

Le pregunté, por cuanto tiempo?

Me dijo todo el tiempo que sea necesario hasta la 5:00 a.m. que termina mi guardia. Donde te estaré pasando la ronda cada vez que tenga la oportunidad.

Está bien le dije, a las doce estacionaré mi carro enfrente e iré directo al mostrador, a alquilar la habitación.

Me dijo, tendré todo arreglado y dispuesto. Nos vemos.

A las doce en punto aparque mi carro en el estacionamiento y maletín en mano, me dirigí a la recepción, al pasar por la puerta, allí estaba Roberto, que así se llamaba el policía, me guiñó un ojo y continué caminando, ya en la recepción, pedí una habitación y me asignaron la número once en la planta baja, allí me dirigí llave en mano y abrí la puerta, era pequeña pero cómoda, saqué de mi maletín ciertas cosas y dejé la puerta sin cerrojo. Cuando estaba en el baño arreglando mis cosas sentí que la puerta se abrió y Roberto se me acercó y se puso detrás de mí, posando su bulto sobre mis nalgas y me dijo:

Ya veras como va a disfrutar es culo, va ser una gran velada.

Me di la vuelta y lo besé, respondió con pasión, salimos del baño y me senté en la cama, empecé a acariciar su paquete que a todas estas estaba a plena potencia, intentó empezar a desvestirse y lo detuve, le dije quiero conocerlo con tu uniforme puesto. Continué besándolo por encima del pantalón, por otro rato mas, abrí su cierre y lo saqué, comencé a besarle la cabeza con pequeños mordisquitos, le chupe el glande con pasión y estalló en gemidos, no se contuvo y me lanzó en la cama y comenzó a besarme con locura y nuestras lenguas se entrelazaron, sobre la cama nos desvestimos y nuestros cuerpos se acariciaron mutuamente, ya desnudos comenzó a chuparme las tetillas, cosa que me hace reventar en pasión. Estaba encima de mí, cuando le dije:

Dame de mamar, se posicionó encima de mí a la altura de mi cuello y comencé a mamar esa verga que tendría como 18 cms, de fibra, era cálida y muy violenta, arremetía contra mi garganta buscando traspasar mi campanilla, no sé cuanto tiempo mamé, lo cierto que recorrí ese guevo, de arriba abajo, sus testículos se metieron en mi boca eran divinas no muy grandes pero sabían a gloria. Me dice date vuelta que ahora me toca a mí y me pone en cuatro patas y comienza a besarme las nalgas como un maestro, saca de no que parte un poco de miel y la deja correr entre mis nalgas, comienza a recorrer mi rajita en busca de toda la miel esparcida, se afinca en mi huequito que a todas estas ya estaba super relajado, mete su lengua completa y le da vuelta dentro de mi culo como buscando recoger toda la miel que en ella había metido, saca su lengua y lo cambia por un dedo, dos y hasta tres, me tenia en el cielo y en mis gemidos, le pedí a gritos que me echara guevo, que ya no aguantaba mas, pude sentir el cambio de sus dedos por aquella cabeza firme y dura, me lo metió de un solo golpe, pero no sentí dolor, un placer me embargó por completo, que me hizo culear como una fiera, estaba que desbordaba una templera tan grande que pedía mas, él lo sabia y a pesar que tenia 18 cms de una verga tan gruesa y caliente, llegó a colocarme dos de sus dedos dentro de mí, para mayor placer, comenzó su vaivén con fuerza, el mete y saca fue demoledor, pero mis nalgas se revolcaban de placer, unos cuantos trallazos de leche muy caliente, se regaron en mi interior, al mismo tiempo me corrí, toda mi mano estaba llena de leche, se la pasé a sus manos y con mi misma leche me masajeó mis nalgas, se apoyo sobre mi y con su verga aún como mástil de goleta me la dejó meter aún por otro rato, me dijo me tengo que ir, en la menor oportunidad que tenga regreso, eres un putito muy rico. Se vistió y se fue, no sin antes darme un largo beso y una palmadita en mis nalgas.

Después que salió fui al baño a quitarme la mezcla de leche y miel que inundaba mi cuerpo, me recosté en la cama desnudo boca abajo, me dormí no sé por cuanto tiempo, hasta sentir un cosquilleo en mis nalgas, era mi amante policía ya desnudo que me colmaba de placer, comenzó una faena inolvidable, esta vez mas dispuesto a dar amor y desbordante de pasión, me volteó boca arriba y se acostó sobre mi, me besó con furia y nuestras lenguas iban y venían de una boca a otra, mi cuello y orejas eran blanco de sus labios, bajó un poco mas y se apoderó de mis tetillas, me hizo gritar de excitación, tapó mi boca, me chupó con deleite mis axilas, me tenia en las galaxias, se retiró un poco, le dije:

Papi, píntame los labios con tu verga, así lo hizo, después de acariciar mis labios con su cabeza, fui abriendo la boca poquito a poquito, como si se tratara de un culito virgen, para que se abriera paso con dificultad, me entró completa, de nuevo 18 cms. de gruesa verga horadaban mi garganta, entraba y salía como en cualquier nalga, que rápido me acostumbré a él, me puso en V, piernas abiertas al aire, le dejaban todo mi culo a su disposición, él mandaba, su lengua se posicionó de mi esfinter, en circulo acariciaba el borde de mi esfinter, estallé en gemidos, no podía soportar tanta excitación en silencio, su lengua ya mucho mas afilada, se abrió paso en mi hoyito super relajado entraba "como Pedro por su casa". Después de follarme unos cuantos minutos con su lengua, pasó a mayores, mis piernas sobre sus hombros, anunciaban el máximo desborde de locura, su tranca estaba a las puertas del cielo, sin ninguna oposición me la mandó hasta lo más hondo de mi ser, era increible como entraba y salia por completo, mi culo no se imaginaba nunca la inmensa cachuera que obtendría en un hotel de mediana categoría, parecía aspas de ventilador remolineándose sobre ese obús de carne y sangre, mientras tanto el me masturbaba, culeamos como locos, era supremo el deleite, el aumento de sus embestidas me anunciaban otro torrente de leche, se salió de mí me masturbaba y se masturba, mi pecho y abdomen era una laguna de leche, para mi sorpresa y placer apoyó su cara en mi pecho y lamió toda la mezcla de néctar de vida que ambos soltamos, con su boca full me besó y me dio de beber un poco de aquella deliciosa mezcla. Tenia que irse, una nueva ronda por las instalaciones del hotel tenia que hacer, prometió volver, dijo:

Creo que tenemos tiempo, para otro viaje de puro placer.

Esta vez, no pude dormir eran las tres de la mañana y aún estaba empalmado con la ultima imagen de su pasión, tome una ducha de agua fría, para calmar mis ansias y hacer tiempo para que volviera, me recosté en la cama y encendí la TV, pensaba que todavía tenia dos horas para disfrutar de mi gendarme, que me había obnibulado mis sentidos y hacia que me olvidara de mi cama, para saborear el placer es de estar con un macho de verdad.

Un cuarto para las cuatro apareció de nuevo, lo recibí de pie, un beso fue nuestro nuevo comienzo, estoy cansado dijo,

Le respondí, si quieres tomamos un baño juntos, Aceptó con gusto.

Fuimos al baño y lo desnudé, abrí la ducha con agua caliente, con mucha espuma y una suave esponja que siempre me acompaña, le masejee todo el cuerpo, se relajó por completo, una semi erección se le notaba, cuando le masajeaba las bolas, dio un respingo, se la besé, lo volteé y acaricié sus nalgas, abrió un poco para facilitarme el trabajo, eran duras y muy redonditas. Me levantó, me dijo no es el momento, es tu momento, quitó mi esponja y me llenó de espuma me masajeó como yo lo hice poco antes,

Se arrodilló delante de mí y acarició mi pene, lo beso con timidez, y se lanzó a mis nalgas, las abrí y me chupo por completo, esta vez el tiempo era mas limitado, se paró detrás de mí y me penetró con mucho amor, lo hacia con delicadeza, era dulcemente fuerte, me mordía el cuello sutilmente, me puse a gatas y se destapó a culear con locura, mis cachas iban y venían, me levanté de nuevo y me pegué lo mas que pude a su cuerpo, quería sentir su calor, sabia que se venia por sus movimientos compulsivos, me salí de él, quería rendirle el máximo homenaje a su verga, me arrodillé rápidamente, me metí su glande a la boca en espera de esa delicia que soltaba en abundancia. Terminó con furia en mi boca, que sabor tan exquisito de leche, era néctar de dioses. Nos besamos y nos dispusimos a vestirnos, me dijo fue una velada muy deliciosa, mi relevo está a punto de llegar y debo estar en mi sitio. Todos los fines de semana estoy de guardia aquí. Si te animas, el próximo fin de semana, podemos inventar otras cosas.





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