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Relato erotico:
Sadomasoquismo: Relato Erótico Fantástico
Dirigido a los amantes del sadomasoquismo bisexual y disfrutan tanto en su rol de esclavos como de amos. Es decir, disfrutan de todas las variantes, que sin dudas es lo más divertido.
Todavía no he podido recordar como comenzó esta historia. En este momento me encuentro en mi calabozo de muros de piedra y un colchón mugriento y oloroso en el piso, se que mi nombre es Jethro y que me han raptado y hecho prisionero, pero desconozco cuales son los motivos de mi prisión.
Tengo mis tobillos sujetos mediante grilletes, los cuales se unen por una cadena que esta ensartada en un caño o tubo rígido de 40 cm de largo, lo que me impide juntar los piés, siempre llevo mis piernas abiertas y de este modo me desplazo por mi calabozo. Mis desplazamientos son todo lo que me permite una cadena que me sujeta mediante un collar metálico al muro de piedra de mi prisión. Tengo todo mi cuerpo dolorido y adormecido por la falta de movimiento.
En ese momento se escuchan ruidos fuera de mi celda y se acerca mi carcelero, su nombre es “Jorobado”, no me permite hablar en su presencia pero me ha contado algunas cosas, en algún momento el también fue un prisionero y estuvo en mi condición, cuando reclamaron un rescate a su rica familia, estos se negaron al pago y sus captores lo torturaron y castigaron como represalia hasta casi matarlo. Como lo dieron por muerto en tres oportunidades y se salvó, le permitieron vivir y hacerse cargo de los nuevos prisioneros, les debe acercar la comida y cambiar los recipientes que contienen los desperdicios y porquerías, su trato es bastante cruel, pero él es mi único interlocutor. Ocasionalmente ha tenido alguna muestra de humanidad como cuando los grilletes me estaban lastimando los tobillos me dio unos trapos para envolverlos y evitar así, que rozaran sobre mi piel, lo cual fue un alivio.
Abre la puerta y me dice que me debe preparar para ser presentado frente al “Concejo de amos”, asiento con la cabeza permaneciendo con la vista gacha, lo cual me permite ver sus grandes manos y los restos de lo que fueron sus humillantes torturas, en ninguno de sus dedos posee uñas, me contó que le aplicaron una pintura ácida que hizo que las uñas se le carcomieran y desaparecieran, nunca más le crecieron, le amputaron con una tijera alicate para cortar hierro los dos dedos pequeños de los pies y las restantes uñas le fueron arrancadas, este tipo ha sufrido y probablemente no pueda volver a asomarse al mundo, ya que ha aceptado convivir con sus captores colaborando con ellos.
Libera mi cadena del muro y me coloca un hierro rígido para poder maniobrar e indicar el camino sin hablarme, ya que esta prohibido, se coloca detrás de mi y siento el empujón que me indica que debo comenzar a caminar dificultosamente debido a la barra que separa mis pies y mis piernas, en un momento advierte algo que yo desconozco y produce un fuete tirón de mi collar, vuelve a amurar la cadena y me doy cuenta que se ha olvidado de colocarme las esposas para el traslado.
Fuertemente agarra mis brazos con sus brutales dedos que sin uñas dan un aspecto terrible, me los coloca en la espalda y ciñe mis muñecas con sendos hierros que no puedo ver pero siento bastante apretados, luego dobla mis codos hacia arriba y me coloca un tensor que sujeta las esposas de mis muñecas a mi collar en la parte de la nuca, vuelvo a sentir un fuerte dolor, inmovilidad y sentimiento de frustración y humillación, todo al mismo tiempo.
El aspecto de todos los elementos de sujeción utilizados tiene un aspecto que imagino como medieval por el grosor y peso desproporcionado como para sujetar un rinoceronte. No recuerdo haber visto las esposas que solía ver en las películas de policías de la televisión, los mismos son terriblemente pesados y producen dolor por la posición y lo apretados que me los ha colocado.
Me indica el camino por un pasillo que tiene un cartel oxidado donde todavía puede leerse “Prisoners Walk”. Este lugar fantasmagórico parece estar ubicado en la misma edad media y no en los albores del siglo XXI.
Capítulo 2
El Jorobado me va guiando con su torpeza natural como si yo fuera un caballo y el un jinete mediante el collar en mi cuello que maneja con cierta y preocupante habilidad por distintos y desconocidos pasillos hasta llegar a un lugar con aspecto menos tenebroso con un cartel hecho a mano que dice “Sauna”, no puedo imaginarme que tipo de sauna puede haber en semejante sitio, cuando de pronto aparece por la puerta un ser exquisito y fantástico, es una hermosa mujer, seguramente joven aunque no puedo precisar su edad ya que su cráneo, cejas y todo su cuerpo esta perfectamente afeitado, no posee un solo poro con pelos, su piel es suave y sus dos piernas estan enyesadas desde los dedos de los pies, los cuales estan desprovistos de uñas, hasta la pelvis, se maneja con dos muletas en sus antebrazos que le permiten desplazarse aunque con dificultad.
No alzo la vista por miedo a ser castigado, pero cuando el Jorobado se retira y me deja en manos de la mujer, se dirige a mi, preguntando con cierta dulzura:
-¿Eres nuevo en “La ciénaga”?
-Si, le respondo. -Si es que La Cienaga es este “agradable” lugar. Se sonríe con la sonrisa más linda que yo he visto, sus dientes son blancos y perfectos y su cabeza calva es especial, su anatomía mágica. –No se nos permite hablar, pero en el sauna estamos seguros, no suelen meterse acá, a menos que vengan a violarme, es complicado ser la única mujer en un lugar lleno de animales como este.
¿Cómo llegaste a este lugar? Le pregunto a Sybil, tal es su nombre. Me cuenta una historia similar al Jorobado, fue sometida a castigos físicos y psíquicos cuando su familia se negó a pagar el rescate. Dentro de los vejámenes a los que fue sometida le fue afeitada la totalidad de su hermoso cuerpo, incluida su cabeza, cejas y pestañas y en varias sesiones intercaladas con otras terribles torturas le fue aplicado un aceite vegetal ácido que junto con el stress provocado por la situación hizo que perdiera toda su melena que según me cuenta era rubia, casi albina.
-Lamentablemente debo castigarte, esas son mis órdenes, pero trataré de cumplirlas de la mejor manera para ambos.-Debo prepararte para ser presentado al concejo de amos, debo afeitar tu cuerpo y aplicarte el aceite que te dejara totalmente sin pelos.
En un suave movimiento me quita los hierros que todavía llevo ceñidos a las muñecas y me sujeta a dos argollas que están amuradas a la pared, de manera que quedo con mis brazos abiertos y mirando hacia el muro sucio. Me libera de mi collar de hierro, lo que genera una sensación de alivio y gratitud hacia Sybil. Inmediatamente, toma con fuerza un mechón de pelo con su mano, me tira hacia atrás la cabeza y comienza a pasarme la cortapelo eléctrica al cero desde la frente y desde la nuca hacia la coronilla en rápidos movimientos que demuestran su gran práctica, le ha tocado en suerte pelar a varios prisioneros y esa es su actividad en La Ciénaga. Mientras me pela le pregunto por sus piernas enyesadas, que le impiden moverse con libertad y me contesta que es la forma en que le permiten permanecer sin grilletes en los tobillos a pesar de ser prisionera voluntaria, no desea, o un bloqueo psicológico se lo impide, salir al mundo exterior. Los yesos le son cambiados cada dos meses.
Sybil continúa pasándome la cortapelo por todo el cuerpo, cuando llega a mi culo la vibración y el calor de la máquina me producen una erección y mi pija choca contra la pared de tan grande que esta, ella lo advierte y la acaricia mientras continua pelando mis piernas que siempre han sido muy peludas.
Cuando termina de pelar mi cuerpo en su mitad trasera, moja mi cabeza con agua caliente y me la embadurna con espuma de afeitar desde las cejas hasta la nuca y comienza a rasurarme con una navaja a contrapelo, empezando por mis cejas, lo que me produce dolor y ardor. Mi pija esta alta y dura y a medida que voy sintiendo el correr de la navaja por toda mi cabeza me siento mas y mas excitado, ya me duele al chocar contra la pared.
Sybil da más de tres pasadas en todos los sentidos para asegurarse que los polos han sido abiertos y así podrá penetrar más fácilmente el aceite ácido que quemará los folículos pilosos de todos mis poros dejándome lampiño para siempre, La operación continua por toda mi parte trasera y la sensación del culo depilado me exita aún más. Le pido a Civil que me permita masturbarme y al finalizar me saca de las argollas a las que estoy amurado y me dá vuelta dejándome de espaldas a la pared y así repetir la operación sobre la cara anterior de mi cuerpo, al llegar con la cortapelo a mi pija ya no aguanto más y Sybil me la chupa introduciéndosela hasta la garganta lo que hace que le acabe en su hermosa y carnosa boca, mi simiente era tanta que casi se atraganta y me corta con la navaja. En ese momento entra un guardia desconocido junto el Jorobado y al vernos en esa posición nos gritan, -Malditos, no pueden ni siquiera comunicarse y creen que pueden follarse, van a ser severamente castigados por la autoridad en el concejo de amos.
Golpeándonos fuertemente a los dos. Nos aplican el aceite ácido a mi y mi dulce compañera de desgracias, produciendo un insoportable dolor y ardor en toda mi piel, y poniéndola colorada. El guardia toma a Sybil y la levanta como si fuera una pluma del piso acostándola sobre un banco de madera, sus dos piernas enyesadas caen a los costados del banco y sus manos son sostenidas por el Jorobado, mientras la bestia la penetra con fuerza haciéndola gritar y aullar del dolor mientras yo permanezco amurado a la pared sin poder hacer nada para salvarla y viendo como es gozada, después le toca el turno al Jorobado que prefiere darla vuelta y romperle culo con un pollón de un tamaño que no he visto en toda mi vida de vestuarios y duchas de Club, cuando se cansa de gozarla y ya desmayada del sufrimiento le colocan un collar en el cuelo con una cadena que amuran a una argolla en el piso y la dejan tendida en el banco.
-Ahora nos vamos a ocupar del peladito. Me desatan y arrastran hasta un tonel de madera que se encuentra acostado sobre el piso, me tiran boca abajo mientras el guardia me introduce su negra pija en mi boca, el Jorobado se prepara a romperme el culo, como mi agujerito es todavía virgen no puede penetrarlo a pesar de su fuerza mientras me obligan a chuparle el pene al guardia que se ha situado frente a mí.
El jorobado se esta descontrolando porque no puede penetrarme, hasta que encuentra el jabón de afeitar que Sybil había utilizado en mi cuerpo, me lo pasa por el ortito y finalmente me la clava tan fuerte y tan adentro que me desgarra el culo y entra y sale tantas veces que me parecieron miles, hasta que acabó adentro de mi culito virgen, casi al instante en que el guardia me acababa en la boca, obligándome a tragar todo su asqueroso jugo. Perdí el conocimiento..........
Capítulo 3
Desperté engrillado, dolorido y amurado en mi celda, con el culo sangrándome, el cuerpo ardiéndome por el aceite que quemó mis folículos pilosos y sintiendo nostalgia de mis pelos rubios que ya no me crecerían nunca más en ningún lugar del cuerpo, pero recordando las caricias de Sybil en toda mi extensión y las pasadas de la navaja en mi cabeza, culo y pelvis antes de ser violado por el guardia y el jorobado. Estaba absorbido en mis pensamientos tratando de recordar que habría hecho yo para llegar a ese oscuro y macabro lugar, cuando el jorobado me trae un plato de asquerosa comida que degluto como si fuera la última cena, me coloca los grilletes para traslado y me guía como a un caballo mediante mi collar de hierro hacia la sala donde se reúne el Concejo de amos. El lugar es tenebroso, pero la sala daba miedo de solo verla, al entrar un guardia me golpea en el estómago y me quedo arrodillado frente al concejo y amuran la cadena que ciñe mi cuello a 35 cm del piso, lo que me impide ver nada alrededor y escucho una voz fuerte y marcial que dice:-Prisionero Y 237, ha sido encomendado a nuestro cuidado y a vivir en nuestras cómodas mazmorras hasta que sea liberado cuando se pague su rescate, pierde todo derecho, no puede usar nombre, su única identificación será su número y para que lo recuerde le será grabado mediante un hierro al rojo en una zona de su cuerpo a determinar, no puede hablar o dirigirse a ningún otro prisionero o guardia.
-Pero señor, interrumpo, en ese momento recibo un golpe en la cabeza que me deja medio estúpido, por lo que elijo callarme.
-Es evidente que el prisionero Y 237 no entiende mis palabras, para que lo recuerde le colocarán un separador bucal metálico que le dejará la boca abierta en su punto de máxima apertura, el cual utilizará hasta que yo me acuerde de hacerselo sacar, solo podrá ingerir líquidos, le serán extraidas las uñas de pies y manos, no podrá cubrir su cuerpo el cual ha sido ya afeitado para quedar totalmente expuesto y en caso que algún pelo le crezca deberá notificarlo para realizar otro tratamiento ácido. El uso de collar de hierro y grilletes en tobillos y muñecas es obligatorio y continuo, salvo que este recibiendo otro castigo y el retiro deberá ser autorizado por un amo superior, caso contrario será castigado también el guardia que lo retiro.
-¡Guardias!, lleven a Y 237 a marcar, quiero la marca del hierro al rojo en el medio de su pelada frente.........
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