Su mujer Rosalía se trasladó a casa de su madre, dejando a Pedro al cargo de la hacienda. El no sintió su marcha, dado que no mantenía convivencia marital con ella desde el parto y no la había necesitado cuando convirtió a su cuñada Pilar en su amante.
De todas formas no era hombre que estuviera sin mujer con la que fornicar mucho tiempo. Por aquella época, las monjas de clausura le llamaron. La madre superiora le atendió por el torno y le dijo : "Su señor padre trajo aquí a una chiquilla de 7 años, Pedroa, para que la educásemos en la santidad de esta casa. No nos dio instrucciones sobre que hacer con ella cuando creciese. Lo cierto es que, ahora, ya tiene 17 años y es necesario tomar una decisión. No vemos en ella madera de monja de clausura, pese que ha sido criada al margen del mundo. De todas formas debe Vd. elegir entre dejar para que profese o sacarla del convento y que entre a trabajar en alguna casa." Pedro quedó pensativo, recordó la promesa de su padre de hacerle un regalo después de muerto. Había acordado criar a Pedroa fuera de toda relación con el mundo y los hombres y entregarsela cuando hubieran pasado años para que se convirtiera en mujer. "¿Cuales han sido las condiciones de su educación?", pregunto, "Se la ha criado en el convento del que no ha salido desde que llegó hace 10 años. Le hemos ensañ! ! ado a cocinar y limpiar una casa y a ser obediente con sus superiores. Por lo demás es una inocente en todo lo relacionado con las relaciones con otras personas y con los hombres. En relación a ese tema solo ha tenido relación con el padre Juan que es nuestros confesor". Pedro sabía quién era el padre Juan, un anciano de 70 años muy afable.
Tenía que tomar una decisión y le pidió a la superiora unos días para meditarlo. Lo que necesitaba era poner en orden su cabeza. Recordaba a Pedroa como una chiquilla mocosa y desnutrida. Pero la posibilidad de tener entre sus manos una hembra inocente a la que enseñar toda relación con los hombres le atraía demasiado. Tomo una decisión, se traería a Pedroa a la finca y la dejaría en la casa de la laguna que había estado casi cerrada desde la enfermedad de Rosalía. Allí se encargaría personalmente de su educación sexual. Así se lo dijo a la superiora.
Dos días después acudió en su propio coche a recoger a Pedroa. La puerta del convento se abrió y dejaron en la calle a una muchacha desarrollada y de largo pelo moreno. Él había bajado del coche y le preguntó "¿Eres Pedroa?, Si respondió ella bajando la mirada. Yo soy don Pedro, tu protector, acompañame al coche". Ella le siguió dócilmente y Pedro se dio cuenta que, al rato miraba todo al rededor con ojos muy abiertos. "Es la primera vez que sales del convento?. No, entré en él hace 10 años, pero no sabía como era fuera de sus muros. Desde pequeña me crié con mis padres, hasta que ellos murieron".
Pedro salió rápidamente de la ciudad, no quería que Pedroa se fijara en ella. Por caminos apartados llegaron a la casa de la laguna. "Esta es la casa donde vivirás. Serás la responsable de ella, yo acudiré todos los días para completar tu educación. Para tu seguridad tengo sueltos por la finca 10 perros que alejarán a cualquiera que no sea yo. No salgas sola fuera del jardín pues podrían devorarte. ¿Sabes cómo son los perros?. Si respondió ella, las monjas tenían uno atado cerca de la puerta por si alguien quería entrar. ¿Era fiero?, si a mí no me dejaban acercarme" Aquello le venía muy bien a Pedro, el pretendida que Pedroa siguiera sin contactos con el mundo exterior. Había hecho vallar la finca, y la casa con su jardín estaban en una arboleda. De esta forma Pedroa no podría ver a nadie, ni ser vista. Hacía tiempo que los perros de la casa de la laguna tenían fama de feroces y nadie se acercaría allí.
Llegaron a la casa y se la enseño a Pedroa. Esta es la cocina, aquí el baño, aquí está mi despacho, este es el salón y esta la habitación. Pedroa le hizo ver que había dos camas. "Si, de vez en cuando duermo aquí y lo haremos como en el convento, en una sola habitación, ¿No dormías así?. Si". Pedro le enseñó como hacer aquellas tareas mas normales en una casa. "¿has traído ropa?, solo la que llevo puesta y el camisón?". "Te tomaré medidas y te traeré algo mas y así lo hizo. Cuando terminó le dijo a Pedroa "Mañana no podré venir, tienes comida suficiente, ponte cómoda y , si quieres puedes leer algún libro".
El plan que había trazado salía a la perfección. Le compraría a Pedroa ropa de la que usan las putas en el burdel. Además en la biblioteca solo había libros, como El amante de L. Chaterlí, el Decamerón, y otros por el estilo. Todo ello literatura erótica. Al día siguiente regresó a la finca con la ropa que había comprado. Saludó a Pedroa y se fijó en ella antes de seguir su plan. Tenía la chica una cara muy graciosa, con labios rojos de pasión. Su boca era grande con labios generosos (Señal que chuparía bien). Su pecho era crecidito y apuntaba bajo el burdo vestido de paño. Las caderas eran rotundas (Mejor para follarla) y las piernas, lo que se veía, eran morenas y bien torneadas. "Te he traído varios modelos, pruebatelos y los que no te sienten bien los cambiamos". No hace falta describir los modelos, todos ella eran bastante transparentes, con falda muy cortas, camisas que solo cubrían lo mínimo, medias y ligueros. La ropa interior se reducía a unas braguitas muy pequeñas, nada de sujetadores.
Pedroa le llamó desde la habitación. "No se ponerme estas ropas". Pedro entró en la habitación y se encontró a Pedroa con una pequeña camisita puesta, con generoso escote y unas de las faldas mas pequeñas. Estaba rija. "¿Que te pasa?. No se como ponerme esto (enseñó unas medias). No hace falta que te las pongas, así estás bien. ¿Nunca te habías puesto ropa así?. No, en el convento no había nada de esto. No te preocupes es normal que los protectores como yo no paguen esta ropa que, las chicas se ponen dentro de casa. ¿Y sus padres y madres las dejan?", preguntó sorprendida Pedroa, "Desde luego, ademas es normal que las jovencitas como tu comiencen a ponerse esta ropa cuando están con sus padres, para que estos la eduquen". "¿En qué las educan?, En la forma de hacer el amor y otras cosas. ¿Vd será mi educador. Si, yo haré las veces de tu padre, dado que él ha muerto. ¿No te dijeron nada en al convento sobre esta educación?. No creo, como las monjas no salen de allí creo que no les h! ! ace falta".
Pedro la tomó de la mano y la llevó al despacho. "¿Has leído alguno de estos libros?. He comenzado por este y le enseñó uno en el que una chica era iniciada en el sexo por su padre y hermano. "Solo he leído el principio" "Ahora lo leeremos juntos". Antes de sentarse en el sillón le dijo. "Voy a ponerme cómoda" y comenzó a desnudarse. Pedroa le miró al principio sorprendida y, cuando Pedro se quitó el pantalón miró al suelo con la cara enrojecida. "¿No has visto desnudarse a nadie?. No, las monjas eran muy estrictas en eso", dijo la chica. "Mira estos son mis calzoncillos, hacen la misma función que tus bragas, para no tener frío".
Cuando estuvo solo con los calzoncillos puestos se sentó en el sillón y puso a Pedroa sentada sobre sus piernas desnudas, el contacto con la piel de la joven hizo crecer su polla, le importó poco si ella de daba cuenta.. Abrió el libro por un capítulo donde la chica es iniciada por su padre, en una postura similar a la que ellos tenían entonces. El libro describía como el padre acariciaba los muslos de la hija y, luego la besaba en el cuello. Después subía sus manos hasta los pechos de ella y se los acariciaba. "Esta será tu primer lección" dijo Pedro. Y puso sus manos en las rodillas de Pedroa que se estremeció "Tranquila y dejate hacer". Lentamente subió las manos y acarició la suave piel de los muslos de la chica, estaban calientes . Cuando llegó al borde de las bragas le dijo, muy quedo "Separa las piernas para que pueda tocarte ahí". Pedroa separó ligeramente sus piernas y Pedro puso sus manos sobre el monte de Venus de ella. Notó una pequeña humedad (¿Se estaría emocionando la pequeña?). Lentamente separa el elástico de la braga y metió sus dedos por el interior, dejandolos sobre un coñito de suave plumón.
Mantuvo un rato allí sus dedos y le dijo a Lusa que siguiera leyendo en voz alta. En el libro se describía la iniciación. El padre besó la nuca de la chica (Eso mismo hizo Pedro) y dejando una de sus manos sobre el coñito de ella, subió la otra hasta sus pechos, metiendola por debajo del sujetador , alcanzando un pezón duro y juvenil. Pedro iba haciendo lo mismo que el libro, de forma que, dejando un momento de tocar el coñito de Pedroa, le sacó las tetas del sujetador y, este, por la cabeza. Ella se quedó solo con las pequeñas braguitas puestas.
En el libro, el padre ponía a la chica sobre la cama para chuparle el coñito. A Pedro le atraía mas hacerlo sobre la mesa, de manera que, dejando el libro a un lado, hizo que Pedroa se sentase en la mesa frente a él que seguía en el sillón. "¡Quitate las bragas!" le ordenó. Ella allí mismo se las sacó. "Separa las piernas y echate hacia atrás. Así lo hizo Pedroa y se quedó tumbada sobre la mesa. Pedro separa un poco mas sus piernas y observó su joven coñito. Era sonrosado y estaba rodeado de un suave plumón negro. Acercó sus labios al coño y pasó su lengua por ellos. Sitió como Pedroa se estremecía. "Quieta, esto es importante que sepas hacerlo bien, si sientes cosquilas, puedes decirmelo y respirar mas profundo". Al poco rato Pedroa le dijo que sentía cosquillas en la tripa. "Muy bien esto significa que estás recibiendo una buena lección.". Poco después ella comenzó a gemir y a levantar su culito, llevandolo hacia los labios de Pedro, después le vino un largo orgasmo. Cuando se recuperó Pedro le dijo "Esta ha sido tu primera lección. ¿Te ha gustado?. Nunca había sentido nada igual ¿Verdaderamente los padres enseñan esto a sus hijas?. No todos, pero si algunos que quieren esmerarse en su educación" Por aquel día le pareció bastante, solo hizo que Pedroa pusiera sus labios sobre su polla (por fuera del calzoncillo). "Este será tu maestro, cuando él quiera, o tu se lo pidas, te convertirás en toda una mujer". Ese día Pedro durmió en la habitación de Pedroa, pero no quiso hacer demasiadas cosas ese primer día.
Al día siguiente (Pedro había dicho que estaría de viaje una semana). Pedro siguió ensañando a Pedroa modales. Cuando ella hubo arreglado la casa acudió a la llamada de él. "Hoy te ensañaré para que sirven los pechos de una chica, ven aquí". Separando el sillón de la mesa, puso a Pedroa frente a él. los pechos de la chica estaba escondido mínimamente por la breve camisita, Pedro se la quitó y quedaron expuestos. Se fijó en ellos, eran como dos peras, con el pezón mirando hacia arriba. Acercó sus labios a uno de ellos y comenzó a succionar. El pezón se puso rígido y Pedro abrazó a la chica, para que no se retirase. Ella no pensaba hacerlo, fascinada por el placer del día anterior, que no la había dejado dormir toda la noche.
Cuando uno minutos después Pedroa emitió los signo inequívocos de un orgasmo. Pedro le dijo "¿Te ha gustado mas o menos que ayer?. Es algo distinto, pero me ha encantado". "Ahora debes hacer lo que yo te diga, para que sigas conservando tu belleza". Ella le miro y dijo no entender. "A partir de hoy vas a tomar un líquido que yo te proporcionaré y que hará que crezcas y tu piel siga siendo tersa y suave". Dicho esto se bajó los pantalones y dejó su polla al descubierto. "Esto es lo que besaste ayer. Arrodillate y besalo ahora". Pedroa se arrodillo, como si lo hiciera para rezar y acerco sus labios al glande de Pedro, los separo y comenzó a pasar la lengua sobre el pene de su protector. Poco a poco Pedro empujó la cabeza de Pedroa, para que se metiera la polla en la boca. Haciendo que se la metiera y sacara, mientras ensalivaba el falo. Cuando Pedro sintió que venía la corrida le dijo a Pedroa "Ahora te daré el líquido que te he explicado, debes tragartelo todo". Cuando su pene arrojó una gran cantidad de semen, Pedroa se lo trato hasta que le rebosó por las comisuras de los labios.
Cuando se recuperó le dijo a Pedroa "Este será uno de tus alimentos diarios, debes acostumbraste a chuparmela cuando te lo pida". Le dijo esto pues se carteaba con un español que vivía en Argentina y se contaban sus conquistas. Tomando papel y pluma comenzó a narrarle lo que había conseguido. " En este momento, una chica de 17 años me está chupando
el badajo, mientras te escribo" y siguió contandole su nueva vida. La instrucción con Pedroa siguió de una forma similar. Unos días después la puso tumbada en la mesa y apunto su polla a la entrada del coño de la chica. Solo hizo unas breves intentonas de entrar, lo justo para que ella se sintiera transportada por el placer. repitió el intento varios días seguidos, corriendose siempre sobre la chica.
Una tarde, mientras leían un libro Pedroa le dijo" Me ha enseñado muchas cosas, pero en los libros hablan de follar y no se que es eso". "Follar mi pequeña pupila, es igual que joder, meter mi polla en tu coño hasta dentro." "Me gustaría que me lo hicieras, "dijo ella. "Te haré un poco de daño si lo intento. ¿Quieres que te la meta hasta dentro?. Si. "debes pedirmelo" le dijo Pedro.
Ella se tumbó sobre la mesa, totalmente desnuda, como acostumbraba estar en la casa, y abrió sus piernas "Quiero que me la meta hasta dentro, toda" (Le llamaba de Vd), El le pidió que repitiese su petición "Folleme, por favor, lo necesito, quiero sentirle dentro de mí, ¡Fólleme!" Pedro se había quitado la ropa y se acercó a ella, puso su polla en la entrada del coñito, que estaba lubricado, y se la metió hasta donde el himen hizo barrera "ahora te dolerá un poco, pero luego sentirás placer. ¿Quieres que siga?. Si, folleme," repitió ella. De un empujón Pedro se la metió hasta dentro y comenzó un lento mete y saca, hasta que Pedroa y el se corrieron juntos. se mismo día, la puso de bruces sobre la mesa, lubrico su culito y se la metió hasta dentro. Ella se dejó hacer y, en contra de los normal dijo que no le dolió.
Desde aquella fecha, hasta que ella murió 10 años después, Pedro le fue fiel, se la tiró en todas las posiciones y le hizo dos hijos, que reconoció como suyos. Ese fue el inició de la lucha por la fortuna paterna, que le llevó a la residencia adonde le conocí. Tengo mas apuntes de don Pedro
, pero no se donde están, si los encuentro os seguiré contando. FIN