sabes que es una delicia, ese sabor inigualable, sin empalagar... rico, rico. lo agarras entre tus manos, está terso, rígido y duro, su forma alargada te exita y esa pequeña curvatura lo hace más atractivo... como a tí te gusta, quizá un poco más blando te desagrade, pero éste es duro. Con dos dedos lo agarras por la punta. Con suavidad. Rozas tus yemas en su piel, y sientes las rugosidades que destacan en esa piel. Tus dedos se deslizan hcia abajo y con delicadeza vas bajando su piel poco a poco, descubriendo su maravilloso interior. Acompañas esa lenta bajada de su piel con tus dos dedos, Y descubres todo lo que escondía esa piel. Mientras aprietas con fuerza en su base para que no se te escape, coges un jarabe de grosella y lo chorreas poquito a poquito por la punta del delicioso manjar. Observa como las gotas chorrean lentamente, y ese fluido viscoso se va desparramando por toda su longitud hasta llegar a tus manos. Acercas tu boca a la punta y entresacas tu ávida lengua buscando el dulce sabor de la grosella. Tu lengua pasa por toda la superficie, quitando los restos de grosella, y saboreando esa combinación de distintos sabores. Lo metes en tu boca, y sientes las fascinacion de tenerla en ella, de saborearlo con tu lengua. Y das pequeños mordisquitos... como queriendo disfrutar al maximo de esa experiencia. Colocas tus dientes semiabiertos y das tu primer mordisco....
Hmmm... siempre te han encantado los plátanos... son dulces y tiernos. Y recuerda, lo dice Arguiñano... mejor si son de Canarias... Y si tienen manchitas, mejor que mejor... X-DDDDDDDDDDDDDDDDD